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La violencia en el deporte es algo que debería haberse erradicado hace décadas, ya que es incompatible con la propia esencia de dicha actividad. Se supone que el deporte debe ir acompañado siempre del espíritu de superación, compañerismo, amor a la Naturaleza, esfuerzo, etc. etc. Sin embargo, el fútbol es uno de los deportes que menos se asemeja a esas premisas. Ya desde la infancia, los entrenadores e incluso los propios padres de los jugadores los incitan a la violencia. Solo tenemos que acercarnos a cualquier campo de fútbol de cualquier colegio para oír las barbaridades que en ellos se dedican: insultos a la madre de cualquier jugador, al árbitro, incitación a “darle fuerte” a cualquier jugador que destaca un poco, sobre todo si es delantero ……... y por último, las agresiones constantes a jugadores, árbitros y espectadores del bando contrario. Con estos entrenamientos desde pequeños, no es extraño que se produzcan en los campos de fútbol los desgraciados acontecimientos que podemos ver cualquier fin de semana. Los directivos de los clubs más importantes tampoco han hecho demasiado para erradicar estos hechos, y ahí tenemos algunos ejemplos de grupos salvajes que han campado a sus anchas durante años y años, incluso teniendo un trato especial por parte del club. Con los medios electrónicos que existen hoy día, y los presupuestos alucinantes que manejan muchos clubs, sería sencillisimo controlar que el alborotador que se detiene una sola vez no volviese a ningún campo de primera división en toda la temporada. La huella digital o la lectura del iris son alguna de la muchas posibilidades. Solo es cuestión de voluntad. Si cada vez que la policia, o los equipos de seguridad de los clubs, detienen a un energúmeno lo fichasen y le prohibiesen entrar a todos los campos durante un año, seguramente se lo pensarían bastante más antes de hacer las salvajadas que podemos ver cualquier fin de semana, tanto en el campo como en los alrededores. La sanción de la UEFA al Atlético de Madrid es posible que sea una barbaridad, no por el espiritu de la sanción, sino porque en este caso el club es el que menos culpa tiene. Pero lo que es cierto es que algo habría que hacer para eliminar de una vez a esa gentuza que ni son deportistas, ni les gusta el deporte. Lo único que necesitan es el apoyo de las masas para enmascarar sus propios complejos personales, ya que jamás serian capaces de realizar sus salvajadas de forma individual. Los propios aficionados tambien tienen su parte de culpa: Si no jalearan, o toleraran, las actuaciones de estos impresentables, probablemente no llegarian tan lejos. Sería conveniente aplicar el sistema de la Dirección General de Tráfico sobre el comportamiento de los conductores borrachos o temerarios, a los cuales hasta hace pocos años se les aplaudia la salvajada de hacer 100 km. en media hora. Creo que sobre la violencia en el deporte, todos tenemos un poco de responsabilidad. |
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